El CIMF INFORMA: Fiebre de Oropuche

Fiebre de Oropouche

La enfermedad es una zoonosis causada por el virus Oropouche, virus ARN del género Orthobunyavirus perteneciente a la familia Peribunyaviridae. El virus fue aislado por primera vez en 1955 en la región de Vega de Oropouche, en Trinidad y Tobago.

Esta enfermedad se transmite principalmente a los humanos por la picadura del jején Culicoides paraensis, un insecto ampliamente distribuido en América, desde Norteamérica hasta Argentina. Con predominancia en la región amazónica.

 

Puede sobrevivir y reproducirse en regiones semiurbanas cercanas a las áreas con alta densidad humana. Es más abundante en los meses cálidos y lluviosos

El virus tiene dos ciclos de transmisión: uno silvestre que involucra a vertebrados como primates, perezosos y roedores, con mosquitos como Cx. quinquefasciatus y Ae. serratus, y el jején Cu. paraensis como vectores.

Tiene otro ciclo Urbano, donde la infección se mantiene principalmente entre humanos y el vector Cu. paraensis.

 

Tiene como clínica, tras un periodo de incubación de 5 a 7 días, fiebre alta, cefalea, mialgias y en menos casos, vómitos y hemorragias. Algunos pacientes pueden tener vómitos y hemorragias, con petequias, epistaxis y sangrado gingival. Puede provocar meningitis o encefalitis.

Generalmente, la infección se resuelve en un lapso de 2 a 3 semanas. No hay vacunas ni tratamientos antivirales específicos, por lo que el manejo es principalmente paliativo. Hasta la fecha no se han registrados casos mortales.

Durante la fase aguda es posible detectar el material genético del virus por métodos moleculares en muestras de suero. También es posible detectar el ARN en líquido cefalorraquídeo.

En la última década, se han reportado brotes en Brasil, Ecuador, Guyana Francesa, Panamá, Perú y Trinidad y Tobago. Este año, se han detectado casos en Brasil (3500 casos), Bolivia, Colombia y Perú, con una alerta epidemiológica reciente emitida por la OPS.

 

En Argentina, se identificaron casos en la provincia de Jujuy en 2005. A pesar de no haberse registrado más casos positivos desde entonces, se mantiene una vigilancia epidemiológica constante, especialmente en las regiones NEA y NOA.

Dada la presencia del vector en algunas provincias, es crucial reforzar las medidas de prevención:

  • Evitar la acumulación de agua estancada
  • Usar ropa que cubra la piel y aplicar repelentes.
  • Proteger las viviendas con mosquiteros.

 

Si bien la mortalidad sería muy baja, puede afectar a muchas personas, agravando la situación epidemiológica y presionando más al equipo de salud dado por el virus dengue.

 

Fuente: https://www.argentina.gob.ar/salud/boletin-epidemiologico-nacional/circulares-de-vigilancia-epidemiologica

Farm. Karina Perrotta
Coordinadora de Biblioteca y CIMF